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Carta de renuncia de Ruth Zavaleta al PRD


MILENIO presenta el texto íntegro de la misiva con la que la política guerrerense le comunicó su salida al lider nacional perredista, Jesús Ortega
Diario Milenio
24 de noviembre de 2009.

C. Jesús Ortega Martínez.
Presidente de la comisión Política Nacional del
Partido De La Revolución Democrática.
Integrantes de la Comisión Política Nacional.
Presente.

Asunto: Renuncia a la militancia del PRD.


Mi participación política inició en 1986 cuando me sumé a la huelga universitaria encabezada por el Consejo Estudiantil Universitario (CEU) y milité en el grupo Punto Crítico. Con la idea de construir un nuevo Régimen político en México, me sumé en 1988 al Frente Democrático Nacional (FDN) encabezado por Heberto Castillo Martínez y Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano y fui miembro fundador del Partido de la Revolución Democrática (PRD) que cristalizó en 1989 un proceso político para crear una institución de izquierda capaz de representar el interés de muchos sectores marginados.

El trabajo de activismo social en el Movimiento Urbano Popular y Asamblea de Barrios me permitió crear un liderazgo en la zona de los Arenales, en la delegación Venustiano Carranza, una zona donde fueron ubicados damnificados de los sismos de 1985 y donde las necesidades económicas y sociales nos ayudaron a entender el enorme potencial de la población y su capacidad de autoorganización. (Al iniciar el proceso electoral por el gobierno del Distrito Federal, en 1997, el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas inició ahí su campaña, lo que fue emblemático para nuestra lucha).

La de los noventas fue una época dura para quienes militábamos en el PRD y disputábamos los procesos electorales a los candidatos del partido del Gobierno: PRI. Entre 1991 y 1997 fui candidata a diputada local por los distritos ubicados en Venustiano Carranza. En 1996 me integré al grupo encabezada por René Arce para competir en las elecciones internas por la presidencia del PRD estatal y comencé a involucrarme más con las decisiones de la vida política del Partido.

De finales de 1996 hasta principios del 2000 fui Secretaria de Desarrollo Social y de Finanzas en el PRD del D. F. En el año 2000 fui diputada de la Asamblea Legislativa por el XXXI distrito de Iztapalapa y luego Jefa Delegacional en Venustiano Carranza (2003-2006).

En los comicios federales del 2006 encabece la lista plurinominal de la cuarta circunscripción para diputada, gracias al apoyo del partido y, principalmente, de los de Nueva Izquierda -encabezados a nivel nacional por Jesús Ortega y en el Distrito Federal por René Arce- fui Vicepresidenta y Presidenta de la LX Legislatura en la Cámara de Diputados.

La LX legislatura de la Cámara de Diputados es significativa para el PRD y será, durante mucho tiempo, motivo de discusión y análisis, pues la respuesta a los resultados electorales determinados por las autoridades federales, abrieron la confrontación interna de nuestro instituto político. La coyuntura obligó a buscar caminos para disminuir el encono y la crispación que se habían generado durante la elección. Aún con las diferencias que se mantuvieron con algunos actores del PRD, mi actuación al frente de la Vicepresidencia y presidencia de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, buscó en todo momento apegarse a la ética y a la congruencia que como persona y política he mantenido en mi vida. Ninguna de las decisiones que se tomaron buscó afectar al partido y a sus integrantes y siempre se puso el interés de la Nación por encima de los intereses de cualquier grupo, como lo señalan nuestra Declaración de Principios al afirmar que: “la soberanía nacional reside esencial y originalmente en el pueblo y que todo poder público debe instituirse para beneficio del mismo.”

Desde 1997 en que soy Consejera e integrante del Congreso Nacional acudí a todas las reuniones y atendí los argumentos y decisiones que se tomaron en los órganos de dirección y fui testigo privilegiada de la transformación del PRD.

El PRD se transformó sólidamente en una herramienta capaz de competir electoralmente y pretendió ser un partido que “se propone recoger las aspiraciones, intereses y demandas de la ciudadanía, en especial de quienes sufren la explotación, la opresión y la injusticia”… y… “se compromete con las mejores causas del pueblo, de la Nación y sus regiones, para construir una sociedad justa, igualitaria y democrática que tienda a suprimir la explotación del hombre por el hombre”. Nuestra visión meramente contestataria se transformó en una visión de búsqueda de acuerdos para consolidar un Proyecto de Nación en donde existiera el equilibrio de poderes, entre el ejecutivo federal, el legislativo y el judicial, y para consolidar un verdadero sistema federalista en donde cada estado de la República se sumara a los cambios democráticos que de forma gradual hemos ido conquistando desde la izquierda de este país.

Creo firmemente en la lucha por integrar al Municipio al pacto federal, considerando que no existe una verdadera democracia social y política si la unidad más pequeña de organización del Estado mexicano no obtiene su verdadera autonomía para beneficio de los ciudadanos. Estoy convencida de que el camino para hacer más prospero y justo a México está en el diálogo, en la suscripción de acuerdos sustentados en la corresponsabilidad y en la preeminencia de soluciones integrales donde participen y trabajen todos los actores nacionales.

El PRD logró durante 20 años avances importantes para la izquierda mexicana y logró consolidar desde gobiernos estatales, municipales, congresos locales y el federal, sus principios básicos al dar voz a los ciudadanos. Crecer ha significado también enfrentar nuevos retos y evidenciar viejos vicios. Las diferencias internas, sustanciales de forma y de fondo, han confundido a los mismos ciudadanos y nos ha cegado ante errores fundamentales.

Hoy, la concepción de la nueva izquierda por la que luchamos al interior del PRD fue desplazada por la de seguir dependiendo del candidato en turno; se renuncia al fortalecimiento regional y la estrategia de fortalecimiento institucional; se cambia el dialogo por la estridencia y se ha privilegiado la descalificación y la agresión al razonamiento y la solidaridad. Ante ello, el partido disminuye su competencia electoral y su definición de institución de acuerdos y pierde credibilidad y confianza de los sectores mayoritarios.

1.- No hemos creado una estructura regional para competir y mantener nuestra presencia.

2.- Carecemos de instrumentos certeros para dirimir nuestras controversias internas.

3.- Nuestra estrategia electoral es, actualmente, impotente ante los retos que se nos presentan. (Monitor de Septiembre de Consulta Mitofsky advirtió que los ciudadanos tienen un nivel de identidad con el PRD del 9% y de rechazo del 39.8 %. La preferencia electoral nacional rumbo a la presidencia de la República en 2012 es de 8.2. Las elecciones de este año nos dieron, en promedio, una preferencia del 13%).

4.- La discusión sustancial se pretende disfrazar como “traición al pueblo y al partido”. Se niega la posibilidad de los acuerdos satanizando y descalificando a quienes los impulsen y con ello se pierden oportunidades para participar. (En 2006 por ejemplo, surgieron propuestas de grandes Reformas, las más importantes eran la energética, la fiscal, la judicial, la electoral y la gran Reforma que integra al municipio al pacto federal).

El PRD tenía su mayor bancada histórica en la Cámara de diputados 127 diputados). Sin embargo, no pudo integrarse plenamente a la búsqueda de acuerdos para que las Reformas se concretaran en cambios de raíz para beneficio de los ciudadanos que representaba, porque en su interior prevalece la bipolaridad (hacer o no acuerdos; la búsqueda de la institucionalidad o el fortalecimiento del caciquismo estridente; la búsqueda de acuerdos presupuestales para sus gobiernos estatales y los sectores que representaba o la descalificación y la violencia).

Esa bipolaridad permitió que el PRI fortaleciera sus negociaciones con el PAN en todos los términos. Si bien es cierto que en los pasados tres años los diputados lograron presupuestos extraordinarios para el desarrollo social, esto no se reflejó en la percepción de los ciudadanos, la mayoría ni siquiera se enteró que la bancada del PRD, con los acuerdos en la Cámara de Diputados, obtuvo el mayor presupuesto histórico para la educación, el campo, la tercera edad y las mujeres. No existió reconocimiento público por el Comité Nacional y en cambio si conoció la opinión pública las descalificaciones y el lenguaje violento que se utilizó en contra de los que fuimos legisladores en ese entonces.

5.- La visión bipolar y maniquea se traduce en posiciones diferentes frente a nuestros opositores: hoy, perseguimos y rechazamos a quienes hicieron crecer al partido y alojamos y apoyamos a quienes ayer buscaron eliminarlo.

6.- Los ciudadanos se van alejando del Partido de la Revolución Democrática y no ven en nosotros una opción de gobierno ni una propuesta confiable. Nuestra radicalidad discursiva genera enconos que seremos incapaces de controlar.

Mantengo un agradecimiento profundo a la Universidad Nacional Autónoma de México que me dio formación académica, al grupo Punto Crítico mi visión de Izquierda y agradezco al PRD y, en especial a los compañeros de Nueva Izquierda, la posibilidad de haber representado a los ciudadanos en los diferentes cargos de elección popular, máxime cuando esos cargos me han permitido corresponder a los ciudadanos que me han brindado su voto y su confianza.

Hoy, busco cerrar una etapa que ha sido fundamental en mi vida cómo persona, mujer, activista y política. Creo en la Libertad como valor fundamental para que toda persona encuentre su propia realización, de acuerdo a sus capacidades, deseos, necesidades y legítimos intereses, en concordia con la comunidad de la que forma parte.

Frente a la posibilidad de que nuestro sistema político se conforme como un sistema bipartidista y nuestro sistema económico acelere el proceso de empobrecimiento y marginación de grandes sectores, hoy más que nunca, seguiré luchando para hacer de México un país democrático y con justicia, para que cada ciudadano alcance sus objetivos y metas y para que las garantías de nuestra Constitución sean efectivas posibilitando alimentación, vivienda, salud, educación, acceso a la cultura y un óptimo desarrollo familiar y social.

La democracia es un método para tomar decisiones, dirimir diferencias, actuar con transparencia y con ética, por lo que quiero sumarme al esfuerzo para construir un espacio en donde los sujetos reclamen sus derechos, pero asuman sus responsabilidades con apego a la legalidad, al respeto y a la tolerancia; un espacio donde la crítica y la autocrítica cotidiana sean parte del dialogo para generar una sociedad organizada y activa, transparente en la función pública, tolerante y respetuosa de la diversidad, que parta de la convicción de que la libertad, la responsabilidad colectiva y la justicia social son condiciones para transitar a la consolidación democrática vía la paz y construir un futuro de un mundo seguro, con desarrollo integral para todos los hombres y las mujeres que convivimos en este hermoso País. Estoy convencida que esto sólo se logrará construyendo un Acuerdo Nacional con un nuevo Pacto Social de los diversos actores sociales, políticos, ciudadanos y económicos que conforman nuestra sociedad.

El PRD modifica diariamente sus orígenes y destino, y, sin embargo, tiene ante sí una gran responsabilidad: llevar a buen término la representación del 13 % del electorado, pero fundamentalmente, tiene ante sí el reto de lograr que la izquierda no se pierda. Sin embargo, creo que el PRD ya no es la institución que logre salvar esas tareas. Sin algún tipo de discusión interna, el PRD entregó su capital político al sumarse a un supuesto Frente de las llamadas izquierdas, y lo hizo sin atender su historia ni resolver los problemas que el frente interno de sus izquierdas tiene. Se ha cedido y con ello se mantiene en la ambivalencia y la incertidumbre sobre el modo de hacer política.

Creo en la fraternidad y no en el chantaje de la decepción. Los hombres y mujeres tenemos que estar en el espacio que necesitamos y que nos brinde libertad. Agradezco todas las oportunidades que el Partido de la Revolución Democrática me ha brindado para desarrollarme como individuo y como mujer.

El día de hoy presento mi renuncia a la militancia partidaria en el PRD, aclarando que esta se da en un momento que no afecta su camino: no lo hago motivada por el chantaje de no tener un cargo o una candidatura, no lo hago porque los resultados electorales demuestren nuestro declive ni porque pretenda desde fuera golpear y vulnerar. Tampoco lo hago porque pretenda integrarme a ninguno de los partidos existentes. Lo hago convencida de que el camino que toma el PRD no conduce a la construcción de la izquierda que requiera el país y los ciudadanos que han confiado en él.

Finalmente, sirva la presente para desear lo mejor al partido, a los simpatizantes y a los militantes: deseo que logren la refundación, que mejoren sus perspectivas y que nuestros futuros encuentros sean fraternales y podamos conjuntar esfuerzos para lograr la sociedad justa que soñamos.

Agradezco, de antemano, la atención que se le brinde a la presente carta y las atenciones correspondientes a la ejecución de la baja. Sin otro particular reciba un fraternal saludo.

RUTH ZAVALETA SALGADO